LA ALFOMBRA MAGICA
Para esta actividad se necesitan una alfombra pequeña y suave, un chico y unos padres con imaginación. El chico se sienta o se estira en la alfombra, sosteniéndose de los bordes con las manos. ¿A dónde desea ir? ¿Al mar? (Agarren la alfombra de las esquinas y, sin levantarla mucho, dirijanse al cuarto de baño.) ¿Hay ballenas? ¿Peces? ¿Arena? ¿Está buena el agua para una zambullida? (Abran el grifo y verifíquenlo.) ¿Cuál es la próxima parada? ¿La tienda de comestibles? (Lleven la alfom- bra a la cocina.) ¿Qué compramos? ¿Leche? ¿Galletas? ¡Oh! Olvidamos el dinero; volemos a otra parte. ¡A la librería! (Lle- ven la alfombra mágica a la biblioteca.) Otros sitios pueden ser el teatro (frente al televisor), el taller (en el garaje), la tienda de ropa (el closet del chico) y el Reino de los Sueños (la cama del chico). Déjense guiar por su imaginación.
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